Villajoyosa


La Ciudad JOYA, (JOYA) para unos, la Ciudad ALEGRE para otros, es la entera girada(filmada) hacia el mar, omnipresente, que marca la historia de la ciudad y se explica su arte de vivir, su gastronomía y el carácter de los habitantes del que usted se hará rápidamente a amigos. Vila célebre para sus industrias del chocolate es también un puerto pesquero reconocido.


Vila Joiosa


Todo en Vila tiene un denominador común: el mar, que marcó su historia. Sus 12 km de costas son determinantes. Nada podría comprenderse ni explicarse sin su presencia penetrante. Las tradiciones, el carácter de esta gente, los colores de su paisaje, su gastronomía, diferentes actividades económicas comerciales e industriales que sus habitantes siempre emprendieron, se imaginaron al amparo del mar.


Un mar de historia


Estos primeros habitantes lo imprimieron sus tradiciones y sus costumbres con tal fuerza e intensidad como "La Vila", como se la conoce familiarmente, es una fuente inagotable de descubrimientos arqueológicos por muy ricos y numerosos como bien conservados. Los historiadores concluyeron, finalmente, que desde el tiempo de los Iberos, de por la riqueza floreciente de esta tierra, numerosos eran los pueblos, los ciertos allegados y otros lejanos, que se sintieron atraídos por el encanto natural de una ciudad alegre y acogedora. Ninguna necesidad de registros(excavaciones) para encontrar en Vila una lista inagotable de los vestigios interesantes: Notre-Dame de la Ascensión, del XVIémé el siglo, es un ejemplo magnífico de iglesia fortaleza del gótico levantino. La muralla que rodea la vieja ciudad es una de las muestras los mejors conservado de la arquitectura militar del Renacimiento.


Una ciudad muy colorada


La tradición más derramada y más conocida consiste en pintar las fachadas de las casas en colores. Especulamos mucho con las razones que llevaron el "vileros" a hacerlo. Algunos piensan que era para distinguir sus casas desde el mar, pero muchos de ellas no dan a la costa. Otros piensan que lo hacían para sacar provecho de restos de pintura que utilizaban para pintar sus barcas de pesca. Cualquiera que sea la razón, vemos allí claramente el carácter vivo, abierto y optimista de pueblo alegre. No es sólo " vila joiosa exactamente significa esto: PUEBLO ALEGRE. Las visitas guiadas que recorren los diferentes caminos culturales de la localidad son particularmente interesantes.


 En el siglo XXI


Es una ciudad de servicios tal como el visitador extranjero exige con razón. El sol, las playas la gastronomía, las tradiciones, las infraestructuras urbanas, las instalaciones, las comunicaciones, la gran variedad de ocio: el parque a tema Terra Mitica se encuentra solamente a 5 km de Vila Joiosa, el casino Mediterraneo, los terrenos multideportes municipales, el puerto de ocio y el club náutico, con sus modos múltiples de practicar los deportes del mar. La ciudad vecina de Benidorm le pertenece sólo un catálogo completo de ocio. Una ciudad, una comarca y una provincia dedicada a la satisfacción plena de sus visitadores..


El mar siempre presenta


12 km de costas, con playas de arena y de guijarros, acantilados agrestes, de las caletas a la grava redonda y fina, un puerto pesquero e industrias relacionadas de el que vive de centenas de personas para extraer y ofrecernos los sabores incomparables del mar. Hasta las manifestaciones culturales y festivas encuentran su gasolina(esencia) en esta condición irresistible de pueblo marino.

Y, en versión XXIéme el siglo, el nuevo modo de vivir el mar, con los deportes náuticos que son cada vez más y cada vez mejor exprimidos(expresados) en el puerto de ocio de Vila que, con dos de sus playas, obtuvo el pabellón azul de la comunidad europea.


Una cocina marinera


Las 1000 maneras de preparar el arroz, combinando el pez(pescado) y los mariscos con las verduras y las carnes, se multiplican en una fuente de sabor inagotable. No sólo en sus ingredientes, sino que en su propia liturgia de la mesa, la condición marinera de este pueblo dejó allí una huella. El arroz es habitualmente el primer plato, pero en el caldero vilero típico, el pez(pescado) se come antes y, así, mientras que los convidados lo saborean, el arroz es cocido con fondo obtenido. El paella es siempre la variedad más reconocida, hasta alcanzando la categoría de símbolos. Un capítulo separado debe ser dedicado a los salazones, entre los que los más apreciados son posiblemente la carne y los huevos de atún. El chocolate, la especialidad, tradicional de Vila merece una mención particular.


Una brisa marina refrescante


Como si se trataba de sinónimos, el turismo, el ocio y la diversidad son evidentes ineluctablemente. Hay posiblemente otro modo global de comprender todo: las playas. Algunas de arena fina, vastos y que poseen las instalaciones necesarias para recibir el pabellón azul por el cual la comunidad europea reconoce la calidad. Otros más tranquilos, protegidos, a la grava muy finos, adaptadas para la práctica del naturismo. Caletas al agua cristalinas, teniendo como telón de foro de los pinares que el Paraíso mismo podría envidiar. El visitador agradecido que vuelve año tras año, se instala allí para sacar provecho de la climatología privilegiada de la que ha sido bendicha por la naturaleza.


Si es una manifestación clara de su condición de Pueblo Alegre, son bien sus fiestas. En enero los Reyes magos, en febrero el carnaval que trépidant, luego la Semana Santa con sus tradiciones y su esplendor que aumenta cada año. El calendario es salpicado por ocasiones de regocijos y de celebraciones. Sin embargo, el punto culminante de las fiestas padece entre el 24 y el 31 de julio, con la celebración de los MOROS y de los CRISTIANOS. Esta fiesta adquirió una fama considerable en toda la España y en los numerosos países extranjeros, con su desembarco de Moros tradicional, representación festiva de la invasión beréber del siglo XVI. Como todos los pueblos Valencianos, mezclamos allí con profusión y esplendor la música, el polvo y el color de una tradición lúdica capaz de embriagar por alegría hasta el más escéptico de los visitadores.


Por tierra, mar y aire


El puerto de ocio recibe un turismo de una gran calidad. Los ferrocarriles de la Región de Valencia le únen a Denia a Alicante, en un trayecto de interés turístico, su trayecto que se celebra a lo largo del litoral de la provincia, hace descubrir el encanto singular de los paisajes que se suceden. Sin embargo, el camino es el medio más acostumbrado para ir(rendirse) allá. La carretera nacional 332 atraviesa literalmente la ciudad y la autopista A7, denominada " del Mediterráneo " a una salida en Villajoyosa y dos otros en Benidorm. Alicante, a 32 km, posee un aeropuerto internacional EI Altet y el de Valencia (Manises) no está lejos: a la una por la autopista.